lunes, 31 de enero de 2011

" Dulces aires del querer llevan al barco a toda vela, mas estos son frenados en seca tempestad por el poder. Pídase a los dioses que no manden a los vientos cálidos del querer, para más tarde enrrabietar al mar con el poder. Al menos para mantener cierta cordura en un barco que no tiene rumbo al que ir . . . "

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