viernes, 21 de enero de 2011

" - Entonces lo dejó todo. Soltó los libros que sujetaba, se deshizo de la pesada mochila y empezó a quitarse los zapatos. Vació los bolsillos y todo lo que pesaba, todo lo que le mantenía con los pies en el suelo. Entonces simplemente lo deseó y se elevó, me cogió de la mano y volamos muy lejos . . .
- Que bonito, pero suena imposible.
- Eso es simple y llanamente porque es imposible. Pero nunca me infravalores . . . . "

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