Con un frío gélido y desde la montaña más alta que jamás hubiese imaginado coronar, se puso a sonreír, o eso sentía, pues la cara hacía tiempo que no respondía a gestos . . .
Fue entonces cuando miro arriba. Una asombrosamente bella luna llena iluminaba la noche en un silencio sepulcral. La Luna, ese sería su siguiente objetivo . . . "
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